jueves, 22 de enero de 2015

The Facts of Life (TV) (Primera temporada: 1979-80)

El mejor elenco de una de las mejores comedias de la televisión

En 1979, los productores de Diff’rent Strokes decidieron, para variar, capitalizar el enorme éxito de la serie desviando brevemente su atención de la superestrella del show, Gary Coleman, y centrándola en la sensacional Charlotte Rae, quien interpretaba el papel de la ama de llaves de los Drummond. Inicialmente el spin-off, que continuando en su segunda temporada pronto devendría en una de las más valiosas sitcoms de la historia de la televisión internacional, trataba de la Sra. Garrett a cargo del rol de madre sustituta en un internado para señoritas privilegiadas llamado Eastland que, al eventual parecer de los guionistas, llegó a estar lo suficientemente superpoblado como para que de estos tempranos episodios sólo hiciesen la transición Blair (Lisa Whelchel), Tootie (Kim Fields) y Natalie (Mindy Cohn). Lo curioso es que el reparto de chicas que no pudieron seguir aprendiendo los hechos de la vida incluía talentos promisorios como la futura Brat Packer Molly Ringwald o Julie Anne Haddock, la hija menor de Robert Duvall en The Great Santini --estrenada dos meses después del piloto. (Acaso no esté demás anotar la presencia de una jovencísima Helen Hunt en el último episodio de la temporada.) Temas como el divorcio, las drogas, la adopción, la sexualidad o la salud en las adolescentes ya fueron tocados con responsabilidad y sensibilidad en una flamante producción cuyo inmediato (si doméstico) realismo tanto ganaría con la incorporación de Nancy McKeon (Jo) en 1980-81, completando así el excelente quinteto clásico. 5/5

domingo, 28 de diciembre de 2014

Revolver (1973)

 
Una organización criminal decide eliminar a uno de sus esbirros (Fabio Testi, el hirsuto Malnate de la adaptación que hizo De Sica de Il giardino dei Finzi-Contini), luego del asesinato de un magnate petrolero imputado al mejor amigo de aquél. El problema es que ahora deberán involucrar al subdirector de un penal (Oliver Reed) y a la joven e ingenua mujer de éste (Agostina Belli, la compañera de Kirk Douglas en Holocaust 2000) --aunque probablemente el término “problema” sea muy trivial o demasiado humano en medio de la maquiavélica operación puesta en marcha… Se trata de un efectivo drama de acción y suspenso a la italiana, un poliziottesco realizado por Sergio Sollima (el del legendario spaghetti La resa dei conti), con la presencia contundente y conmovedora de Reed, y la conmovedora y trascendente música del maestrísimo Ennio Morricone, que hace un inesperado, sutil y persuasivo comentario acerca de las relaciones imbricadas entre el poder y el delito, oponiendo al espectador el reflejo lúcido de un opresivo mundo propio, invulnerable e inasible..., además del paisaje ubicuo de la desesperación y paranoia de su ambiguo, (sobre todo) angustiado e impotente protagonista. Ojo a la secuencia inicial, cuyo lacerante retrato de amor amical o philos contemporáneo entre gangsters inspiró al Tarantino de Reservoir Dogs, al igual que la (en grado sumo) antológica “Un Amico” al de Inglourious Basterds. También en el reparto, Frédéric de Pasquale, el televisivo amigo de Fernando Rey en The French Connection. 3.5/5
 
 



sábado, 6 de diciembre de 2014

The Other Woman (2014)


En esta entretenida comedia de venganza mujeril dirigida por Nick Cassavetes, la aparentemente apocada esposa (sensacional Leslie Mann) de un ejecutivo en ascenso (Nikolaj Coster-Waldau) descubre progresivamente que éste es nada menos que un infiel serial, por lo cual une fuerzas con dos de las asimismo inconscientes amantes (Cameron Diaz y la modelo Kate Upton) para darle su merecido --surgiendo una insólita amistad. Después de la excepcional The Notebook (2004), Cassavetes ha tenido una suerte desigual con los argumentos femeninos; en My Sister’s Keeper (2009) y la película de esta nota, sin embargo, su colaboración con Diaz --una actriz cuando menos eficiente-- ha obtenido momentos de solvencia curiosamente desfavorecida por los críticos. The Other Woman, por ejemplo, es un trabajo quizá un tanto demasiado frívolo, zafio y largo, pero las risas no se hacen esperar, además de contener un pasable comentario sobre las relaciones maritales en estos tiempos tan vertiginosos. El soundtrack, como suele suceder en estos casos, es un plus; otro lo es el cuasi mítico Don Johnson en su fugaz aunque adecuado rol. En contra está el hecho de que la rapper Nicki Minaj aparezca más brevemente aun en su debut cinematográfico --no se trata de una actriz promisoria ni mucho menos, pero la mínima baja espalda de la (por otro lado) robusta Upton recibe, en cambio, todo el inexplicable aprecio del DP. 2.5/5

viernes, 14 de noviembre de 2014

Bilitis (1977)


Celebración de la niña-mujer y su belleza a un tiempo efímera y eterna, y de Patricia D’Arbanville (nacida en 1951) en particular, este retrato no puede evitar quedarse en la idealización sin pasar jamás a los matices psicológicos del sujeto --una feminidad añorada y capturada por la prodigiosa fotografía del director David Hamilton, quien acaso no tiene más intenciones que las mostradas. De todas maneras, y pese a la encantadora actuación de D’Arbanville, la pubertad intocable y sáfica --aunque no existe mayor relación con Les chansons de Bilitis, de Pierre Louÿs-- de la protagonista permanece abocetada en apuntes que son frustrantes por lo que parecen prometer; quizá un montaje más ceñido a las virtudes estéticas de Hamilton habría resultado en una película adecuadamente breve, con menos relleno, con una trama más extraordinaria que la que sigue a una niña excepcional en sus vacaciones en casa de una ex pupila de su internado, pero el metraje (in)suficiente está ahí como prueba de una poética/erótica visual sugerente como pocas, hecha de luz y color evocadores --ese estilo soft-focus único de su artífice-- y, por qué no, de esas pasionales notas del pentagrama con que Francis Lai redondea el delicado, exquisito carácter impresionista del conjunto. Más que la propia Bilitis, el espectador marcado por la inocencia de esa infancia otra, esa distante presencia del género opuesto en su preciso estallido constante y fugitivo, echa de menos las sombras que se entrecruzan en los espacios idílicos de un escenario ya y para siempre vacío. El film: 3/5 La música: 5/5




miércoles, 29 de octubre de 2014

Straight Talk (1992)


La incombustible Dolly Parton, uno de los verdaderos iconos de la música country americana, produce y estelariza esta amable comedia acerca de una mujer pueblerina que llega a la gran ciudad para realizar sus sueños. Mientras busca empleo, cierta oportuna confusión la transforma, de la noche a la mañana, en la Dra. Shirlee, la más solicitada consejera de las ondas radiofónicas. Por supuesto, no todo irá viento en popa: su ex pareja, un patán de barrio con el continente de Mr. Blonde himself (Michael Madsen en la época misma de Reservoir Dogs), y un galán con motivos ulteriores (James Woods), le complicarán la vida a esta innata psicóloga con razones para frecuentar la nocturna altitud de los puentes fluviales… El excelente soundtrack, hilado de canciones escritas e interpretadas magistralmente por Dolly, complementa la narrativa de una cinta formulista a la vez que beneficiada por las cualidades de su radiante protagonista. Ese irresistible canto a la resiliencia y a la fe que es “Light of a Clear Blue Morning” y el genialmente divertido tema del título, por sólo escoger los ejemplos más apuntalados, son constataciones certeras de una actitud vital plasmada en el ecran con artística honestidad y sentido del humor. 3/5

1977

jueves, 9 de octubre de 2014

Electric Dreams (1984)


Como casi toda buena canción, es ésta una de amor. La diferencia está en que se trata más bien de un video clip (o casi) de 120 minutos, producido y dirigido con el profesionalismo un tanto ingenuo y festivo que signaba su época. Se trata de un triángulo: Miles, un solvente pero socialmente limitado arquitecto que se acaba de mudar a NY; Madeline, la hermosa vecina de al lado (Virginia Madsen: algunos tienen esa suerte); y Edgar, la computadora a cargo de la seguridad del departamento de Miles, cuya vida amenazará con dominar cuando --oh diosa de los guionistas ochenteros-- cada uno de sus transistores se enamore de la chica (no por nada toca el violoncelo), a quien compondrá canciones en un anonimato digno del Cyrano. Estilizado manejo de cámaras y, sobre todo, una fina edición al compás del ecléctico pero armónico soundtrack (Bach, Culture Club y Giorgio Moroder componen la música), atento a las emociones cibernéticas, son, entre otras, las características que identifican esta fantasía colorida e inesperadamente oscura --una especie donde HAL 9000 se cruza con el optimismo que encubre la penumbra en John Hughes, anticipando los entresijos más espontáneos de la dramática Her (2013)--, protagonizada, por eso, por Bud Cort (uno de los actores clave de los 70s) en la voz de Edgar. La inolvidable canción final es de Phil Oakey, el vocalista y líder de The Human League. 3/5

jueves, 31 de julio de 2014

La dama rossa uccide sette volte (1972)


Emilio P. Miraglia dirigió su mejor giallo en esta intriga acerca de una rancia y truculenta maldición familiar. Según cierta leyenda ilustrada en conspicuo lienzo, el acerbo odio entre dos hermanas (una rubia y la otra morena, una vestida de rojo y la otra de negro, una asesina de la otra que volverá de ultratumba para vengarse) se renueva cada cien años en un castillo de la decadente aristocracia europea, y, en cada oportunidad, hasta llegar a la víctima principal otras seis tienen que caer. Al igual que en La notte che Evelyn uscì dalla tomba, una tal Evelyn es la ubicua villana de un asunto tenebroso a cuyo tenor sobrenatural se le buscará una explicación del todo lógica. No obstante, pese a sus propios fallos (por ejemplo, la importante revelación de la asesina no es una meticulosa sorpresa), esta vez se trata de una película mucho más lograda como trama detectivesca y de misterio, sin el peligroso humor involuntario del título anterior, con un guión más ajustado, creíble e, incluso, de alguna profundidad psicológica --sin olvidar la oportuna pincelada de poesía ni la precisa digresión existencial. La deslumbrante presencia de Barbara Bouchet (la femme fatale de Milano calibro 9), su “fría” protagonista en harto competente actuación, o de la sensualísima Sybil Danning, aunada a la creativa fotografía en Technicolor de Alberto Spagnoli y a la perversamente inocente música en clavicordio de Bruno Nicolai, son otras razones que justifican el visionado de esta ambiciosa pieza de género, tras la estela de Bava, Argento y Cía. ***½