Su carácter de ensayo fantaterrorífico anclado en una realidad tan histórica como inmediata no lo convierte necesariamente en una propuesta superior a La residencia, pero el segundo y definitivo trabajo en celuloide de Narciso Ibáñez Serrador sigue siendo una pieza congruentemente espeluznante y moralmente provocadora. De unos iniciales minutos documentales, que establecen la protesta indignada frente a la situación de los niños del mundo, pasamos a la premisa ficticia, genuina prolongación y legítimo trastrocamiento de una historia (la de Auschwitz, la de Corea, la de Africa) tan dolorosa en su horror que ninguna fábula podría angustiarnos más: un matrimonio inglés en viaje de turismo se interna en el misterio de una isla española desierta de adultos y repleta, superpoblada de los fantasmas de una infancia desalmada. La influencia de The Birds (1963) y Jaws (1975) --y quizá especialmente de Village of the Damned (1960)-- configura un microuniverso hábilmente diseñado y expertamente fotografiado, en el que la bellísima labor de Waldo de los Ríos subraya dialógicamente el impacto de nuestra imaginación.
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domingo, 10 de noviembre de 2013
lunes, 20 de febrero de 2012
La residencia (1969)
Cuando Teresa (Cristina Galbó) arriba a un internado para señoritas que matiza oscuramente el paisaje solitario de la campiña francesa, el espectador se convierte en testigo de la trama gótica de un clásico del terror español. A destacar el clima malsano y el tono irónico de la producción, la presencia especialmente sádica y lésbica de Mary Maude en el reparto, y la adecuadamente melancólica música de Waldo de los Ríos.
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